Los nuevos medios y los lenguajes juveniles son parte hoy en día de las estrategias de las marcas. Los líderes están enfocándose en los adolescentes y les están dando gusto, atendiendo en forma positiva sus requerimientos: el mundo digital y la investigación concienzuda dominan la toma de decisiones. Nadie quiere quedarse
por fuera.
 
El mundo gira a velocidades nunca antes vistas, y los jóvenes entre los 12 y los 18 años se constituyen en un mercado con necesidades propias y, por tanto, en un reto para los expertos en mercadeo y publicidad. Tendencias y consumos particulares, personalidades cada vez más independientes y un nuevo papel como compradores sitúan a esta población en el centro de una nueva era, donde la comunicación tiene códigos propios y las marcas quieren acercarse a este público decisivo para asegurar su futuro.
Todo este nuevo boom tiene su origen en la revolución tecnológica que ha vivido la humanidad. En las últimas décadas, la información ha aumentado de modo exponencial, y los adolescentes han visto cómo su acervo de conocimientos, en todos los campos, los ha convertido en personas autónomas a las que se debe consultar para tomar decisiones definitivas.
En cuanto al consumo, su papel ha cambiado, pues pasaron de seres influenciadores a decisores legítimos.
Esta realidad ha hecho que empiecen a surgir agencias de publicidad especializadas en este tipo de mercado, con la motivación de crear estrategias cada vez más efectivas, que ayuden a consolidar relaciones directas entre las marcas y los jóvenes, mucho más cuando la dinámica es cada vez más rápida, donde «lo que sé hoy, mañana ya es historia». Ante este panorama tan cambiante, la investigación se impone como única salida; por tanto, las sesiones de grupo son pan de todos los días. A los jóvenes los están escuchando más que nunca.
En consecuencia, la comunicación entre marcas y adolescentes es, día tras día, más estrecha. Se basa en códigos propios, que incluyen lenguajes digitales, con signos y significados únicos, que sólo ellos comprenden: emoticones, mensajes de texto escritos con palabras sin vocales, así como expresiones y ritmos renovados, que marcan tendencias urbanas, son parte de este universo.